Piensa en todo lo que haces durante un día.
Caminas hacia adelante. Giras para alcanzar algo. Te inclinas. Cambias de dirección. Das un paso hacia un lado. Rotas el torso. Subes escaleras.
Tu cuerpo está diseñado para moverse en múltiples direcciones.
Sin embargo, muchas rutinas de entrenamiento terminan concentrándose en movimientos hacia adelante y hacia atrás.
Sentadillas. Caminadora. Press. Remo. Desplantes hacia adelante.
Son excelentes ejercicios. El problema no está en hacerlos.
Está en olvidar que existe todo un mundo de movimiento alrededor de ellos.
En anatomía, el movimiento suele describirse utilizando tres planos principales.
El plano sagital incluye muchos de los movimientos hacia adelante y hacia atrás. Caminar, correr, hacer una sentadilla o realizar un curl de bíceps son ejemplos conocidos.
El plano frontal incorpora movimientos laterales, como desplazarte hacia un costado o elevar brazos y piernas lateralmente.
Y el plano transversal incluye movimientos de rotación.
Aunque suenen como conceptos de una clase de anatomía, los utilizas constantemente sin darte cuenta.
Girar para tomar algo del asiento trasero del auto.
Moverte lateralmente para esquivar a alguien.
Rotar el cuerpo durante algunos deportes.
Cambiar de dirección rápidamente.
La vida real no ocurre en una sola dirección.
Porque es fácil estructurar una rutina alrededor de movimientos conocidos y repetibles.
Además, muchas máquinas y ejercicios tradicionales siguen trayectorias específicas, algo que puede ser muy útil para desarrollar fuerza y trabajar determinados grupos musculares.
Pero entrenar no tiene que limitarse a repetir siempre los mismos patrones.
Incorporar progresivamente movimientos laterales, rotaciones y cambios de dirección puede ayudar a desarrollar capacidades como coordinación, estabilidad, movilidad y control corporal.
No se trata de reemplazar los ejercicios tradicionales.
Se trata de ampliar tu vocabulario de movimiento.
Un movimiento lateral puede parecer sencillo hasta que intentas hacerlo con control.
Una rotación puede revelar que un lado se mueve diferente al otro.
Mantener el equilibrio mientras cambias de dirección puede exigir coordinación entre distintas partes del cuerpo.
Y una secuencia nueva puede hacerte concentrarte mucho más que un ejercicio que llevas años repitiendo.
Ahí está parte del valor de variar.
Tu cuerpo no solo aprende a producir fuerza. También aprende a controlar cómo, cuándo y hacia dónde la utiliza.
Una de las ventajas de explorar distintas formas de entrenamiento es que cada disciplina puede exponerte a patrones de movimiento diferentes.
En Dance aparecen desplazamientos, cambios de dirección, ritmo y coordinación.
En Yoga puedes encontrar posiciones y transiciones que desafían movilidad, estabilidad y control corporal.
Pilates y Reformer pueden exigir precisión y control en diferentes posiciones.
Las actividades acuáticas añaden un entorno completamente distinto para moverte.
Y el entrenamiento funcional puede integrar movimientos que combinan distintas direcciones y capacidades físicas.
Por eso variar de disciplina no tiene que significar empezar de cero.
Puede significar enseñarle algo nuevo a un cuerpo que ya está entrenado.
Moverte en diferentes planos no significa realizar ejercicios extraños solo para hacer tu entrenamiento más difícil.
Más complejo tampoco significa automáticamente mejor.
La selección de ejercicios debe responder a tu nivel, objetivos, experiencia y condición física.
Puedes comenzar con movimientos sencillos: desplazamientos laterales, ejercicios unilaterales, rotaciones controladas o disciplinas que incorporen naturalmente diferentes patrones de movimiento.
Y cuando un movimiento es nuevo para ti, la técnica debe ir antes que la velocidad, el peso o la intensidad.
En Sports World tienes más de 50 disciplinas para practicar la que más te guste, pero la variedad también abre otra posibilidad:
descubrir movimientos que normalmente no aparecen en tu rutina.
No todo tiene que suceder frente a una máquina o siguiendo exactamente la misma trayectoria.
Puedes moverte hacia adelante.
Hacia los lados.
Rotar.
Coordinar.
Equilibrarte.
Cambiar de dirección.
Explorar.
Porque entrenar un cuerpo que puede hacer tantas cosas de una sola manera sería limitarlo demasiado.
Tu cuerpo no se mueve en línea recta. Tu entrenamiento tampoco tiene por qué hacerlo.